Hoy se conmemora la lucha de las mujeres del pueblo trabajador por la igualdad de derechos, su emancipación social y la superación del trabajo asalariado.
Hoy no es el día de la mujer en general. Es un día que excluye a quienes por su condición de clase o conveniencia azuzan o avalan las pugnas entre potencias que se cobran las vidas de inocentes, la violación de los derechos humanos y laborales o defienden la conservación de valores anticuados que atan a la mujer al velo o el hogar, de quienes buscan limitar el derecho a la mujer a decidir sobre su vida reproductiva o que promueven la represión criminal contra el pueblo, yendo contra las reivindicaciones democráticas y populares.
Hoy se conmemora a las mujeres del pueblo trabajador que lucharon contra el fascismo, las partisanas, las científicas, las atletas, las revolucionarias. Hoy se conmemora a mujeres como las del 588 Regimiento de Bombardeo Nocturno, aviadoras llamadas "Brujas de la Noche" por los nazis. Las mujeres que rompen las relaciones clericales y patriarcales que las ataban a la moral del hogar, el templo o la sumisión. Sus logros desde la URSS, invisibilizados por la historiografía burguesa son incontables en todos los campos de la vida social.
Desde la Unión de la Juventud Estudiantil del Perú creemos que el 8 de marzo como el 1 de mayo, es un día contestatario.
El movimiento de mujeres trabajadoras, confundido con las facciones del feminismo burgués, liberal y posmoderno, solo adopta ciertas reivindicaciones feministas como parte de su programa dentro de la sociedad capitalista, en tanto las democracias burguesas debían cumplir con integrar a la mujer a todos los campos de la sociedad capitalista, más no como un fin ni como parte de su naturaleza. Para las trabajadoras la igualdad no se resume en ser igual de asalariados, igual de capitalistas, igual de corruptos o igual de autoritarios contra el pueblo desde el Estado. No pretende reformar de rosa y morado al capitalismo rompiendo constantemente con los paradigmas sexuales hasta que no quede ninguno, llegando al nihilismo de afirmar todos los problemas de los sexos como construcciones sociales, ignorando el poder sustancial de las relaciones económicas.
El 8 de marzo es una fecha donde el movimiento de mujeres trabajadoras sigue buscando consolidar su programa y orientación política de la mano con los trabajadores, incomodando en las calles como lo hacen los obreros y campesinos, luchando frontalmente contra la dictadura cívico-militar de Dina Boluarte, mano a mano con sus compañeros, concientizando ampliamente a las masas populares sobre los problemas de la mujer peruana.
Muchas mujeres hoy siguen exigiendo justicia por sus hijos, padres, esposos; por el desarrollo de la producción agropecuaria; por el acceso a la educación; los derechos laborales; el derecho a decidir; la educación sexual integral; entre mucho más.
Comprendemos las diferencias fundamentales entre las mujeres, como dijera el amauta:
"Las mujeres, como los hombres, son reaccionarias, centristas o revolucionarias. No pueden, por consiguiente, combatir juntas la misma batalla. En el actual panorama humano, la clase diferencia más a los individuos que el sexo" (José Carlos Mariategui, Las reivindicaciones feministas).
Y como dijera Alejandra Kollontai:
"A pesar de las buenas intenciones de grupos individuales feministas hacia el proletariado, siempre que se ha planteado la cuestión de la lucha de clases han dejado el campo de batalla con temor. Reconocen que no quieren interferir en causas ajenas y prefieren retirarse a su liberalismo burgués que les es tan cómodamente familiar" (A. Kollontai, Los fundamentos de la Cuestión Femenina).
Las diferencias sustanciales, hoy incluso más marcadas e ideológicamente heterogéneas, marcan el punto de partida para rescatar el carácter del 8M y la lucha de la mujer, para un programa de lucha de la mujer trabajadora vinculado a las luchas populares.
¡Mujeres contra la explotación capitalista y la violencia machista!
¡Obreras y estudiantes, unidas en la lucha!
¡8M de las trabajadoras, no de las explotadoras!

