Cae en su propio oportunismo, pues ahora trata de emprender
una marcha como es el que se le asigne el 6% del PBI a la educación como bien
lo reconoce el Acuerdo Nacional; donde lo negativo no está en demandar que se
le asigne en forma correspondiente lo que el Estado se puso como meta desde
hace 17 años, sino en aprovechar un demanda justa de los estudiantes
distrayendo su mirada de problemas más profundos en los cuales la JDN - patria
roja de la FEP casi nunca se pronuncia.
Nadie niega que se luche por mayor presupuesto, pero qué hay
del problema de la privatización en las instituciones educativas; qué
conseguiríamos los estudiantes de la universidad pública si logramos que se nos
suba el presupuesto si al final este termina siendo devuelto por nuestras
autoridades, ya que prefieren seguir dependiendo del cobro que les hacen a los
estudiantes bajo la figura de los Recursos Directamente Recaudados (RDR)
respaldado por la Ley Universitaria en el artículo 110, incisos 2 y 7.
Nos preguntamos ¿Qué hace la que debería ser la máxima
representación gremial de los estudiantes reclamando que las universidades no
han pagado la expedición del carné universitario? Cuando lo que deberían exigir
es que la SUNEDU entregue este en forma totalmente gratuita a los estudiantes,
pues es su derecho. Acaso los que pretenden ser nuestros máximos representantes
gremiales de esa junta directiva puesta a dedo, no saben que en la universidad
al estudiante le cobran por su carné cuando este ya debería estar garantizado
por los impuestos que nosotros emitimos para el sostén de las instituciones
educativas.
¿Cuándo la Junta Directiva se va pronunciar contra la Ley
Universitaria 30220 con los argumentos y propuestas ya arribadas en los debates
nacionales contra la ley? Ley que sigue limitando la participación estudiantil
en los órganos de cogobierno solo para los estudiantes que estén en tercio
superior, misma que limita la democracia en solo un tercio de nuestra
participación en ellos y que hace que nuestro voto sea prescindible para la
elección de las autoridades y la toma decisiones; y que promueve la represión
permitiendo que el rector haga entrar a la policía cuando lo requiera (artículo
10.3). Acaso la junta aparatera de patria roja no se da cuenta que sin
participación plena en las decisiones que se tomen sobre el manejo de la
universidad y demás instituciones educativas cualquier presupuesto que se
asigne solo podrá ser manejado por las mafias. Sin embargo, esto a los que
dirigen la FEP y sus gremios fantasmas parece poco importarles, prefieren
evitar ir en contra de una ley que ellos mismo apoyaron y respaldaron siempre
bajo la excusa de que como la otra mafia aprofujimorista se oponía a esa ley
por inercia tenía esta que ser buena.
Para su desenmascaramiento los apristas y los fujimoristas
se han adaptado muy bien a la ley, pues para eso tienen una Constitución que
respalda el usar la educación con fin lucrativo.
Esta supuesta iniciativa de lucha burda y simplista no es
más que una muestra desesperada para que Patria 'Roba' no siga perdiendo más
influencia en los sectores donde antes la tenía y que le servía para negociar
con el estado favores en beneficio de su mafia. Saben perfectamente que las
universidades de Lima y Callao se han venido organizando como un bloque sin
responder en absoluto a sus directivas, de igual forma que los estudiantes
técnicos y de colegios secundarios encuentran cada vez más necesario la
organización tanto para luchar contra las medidas del estado, como también, con
el fin de evitar que falsos
representantes de sus gremios que asistan a congresos de elección de junta
donde lo único que sucede es que Patria Roja se sigue reeligiendo por más de 50
años mientras las facciones senderistas anarquizan el evento.
Los que viven de robarle al maestro mediante la Derrama, no
nos van a engañar que ahora les importa la educación pública.
Si ahora temen que la Derrama Magisterial sea intervenida,
no usen una demanda justa de los estudiantes para incomodar al estado, como
tampoco vuelvan a proponer que exista una Derrama Universitaria como estaba
plasmado en su proyecto Ley Universitaria de la FEP (art. 60) en el 2014. Si
los maestros no los quieren, los estudiantes tampoco.
¡Luchemos por el acceso universal del pueblo a una educación
pública, gratuita, nacional, científica y democrática!
