Somos conscientes que la crisis económica, política y social que viven el país y el mundo tiende a profundizarse más. Al contrario de lo que pretenden convencernos constantemente las corrientes ideológicas de la reacción, los problemas que arrastra el capitalismo y los derivados de este siguen agravándose. Los conflictos entre potencias imperialistas a nivel internacional; los colapsos sociales; la desigualdad; la corrupción; las masas de mendigos, despedidos, trabajadores informales; la delincuencia común y profesional de esclavitud, trata, terrorismo, prostitución; la pobreza, el analfabetismo, el hambre, las migraciones masivas, el cambio climático, etc. son muestras de este fenómeno de descomposición social generalizado.

Por esto, en la Unión de la Juventud Estudiantil creemos que el papel de transformación de esta situación le corresponde a la clase obrera junto al campesinado pobre, el movimiento estudiantil y demás clases y sectores populares. Puesto que no podemos dejarlas en manos de los mismos causantes de la crisis, es el pueblo trabajador el que debe resolverla.

Así mismo, somos conscientes de todos los intentos del imperialismo y la clase dominante por contener los procesos de transformación social, y donde hemos visto que estos, no hacen sino solo retardarlos. Escenario en que el deber de la juventud y estudiantado es el de armarse ideológica, política y orgánicamente para cumplir con honor su responsabilidad histórica.

Nuestra organización tiene criterios de orientación científico-popular y en la vida misma, en el curso de la lucha de clases, se esfuerza por elaborar y dirigir tácticas que le permitan disputar la dirección de las juventudes. Es por eso que son necesarias tácticas oportunas, que sin apartarse de la estrategia, le permitan su aplicación a una situación determinada. Esta es la manifestación más significativa de la existencia de nuestra organización. Hoy, como ha ocurrido en el pasado, nuestra organización se viene expresando políticamente y palmo a palmo, va disputando a las clases dominantes y sus lacayos la conducción de nuestro pueblo y orientándolo hacia la salida revolucionaria que necesita y reclama.

El movimiento universitario es poseedor de largas trayectorias de combate por sus aspiraciones y derechos, así como por libertades y causas democrática-populares. En esta trayectoria se ha identificado con las posiciones antimperialistas, ha combatido en contra de las políticas antipopulares y anti-nacionales, así como contra gobiernos y dictaduras corruptas, se ha movilizado en solidaridad con la lucha de los trabajadores y los pueblos del mundo. Ha ganado experiencias y se ha constituido en uno de los importantes componentes del movimiento popular.
Y pese a la arremetida constante de los gobiernos de la reacción sobre el movimiento estudiantil y popular, estos no sucumben. Por el contrario, a pesar que puedan darse algunos repliegues, se advierten señales inequívocas de la reanimación del movimiento, que sin duda va poco a poco cobrando impulsos y remontando los efectos de la acción regresiva.

Creemos que con todas las fuerzas y medios disponibles es urgente y necesario organizar la ofensiva de las ideas del cambio, la propuesta de los sectores más avanzados del pueblo trabajador, la denuncia y la oposición a las medidas y reglamentos anti-democráticos. Pese a los golpes sufridos, que no ha sido pocos, hay en la juventud universitaria un espíritu receptivo a las ideas de cambio.

Afinar ahora nuestras propuestas, se refieren a oponernos y luchar contra todas las medidas que están afectando el bolsillo y los intereses de los estudiantes, el camino de canalizar y liderar sus aspiraciones más sentidas, los derechos de la juventud, ahora lesionados en nuestra tarea inaplazable.

Es importante actualizar los postulados de una reforma universitaria, que establezca derroteros actuales para emprenderlos en la formación académica y profesional, en la investigación científica, mediante proyectos útiles para las comunidades y en beneficio de los intereses del país, promover la vinculación con la comunidad y desarrollar una extensión universitaria de esas características, organizar a docentes, académicos e investigadores para impulsar estas propuestas.

Es una necesidad que trabajemos con los dirigentes estudiantiles conscientes para emplear la fuerza democrática de la representatividad de las organizaciones estudiantiles, logrando su acercamiento mayor, la incorporación de las bases estudiantiles, docentes y trabajadores a sus propias organizaciones.
Por esto, los miembros de la UJE tienen un deber impostergable de cara a los estudiantes y el pueblo trabajador; el de constituirse en los elementos de organización y transformación que necesitan.